¿Cómo reducir los Vómitos durante el embarazo?

¿Cómo reducir los Vómitos durante el embarazo?

Unas de las molestias más difíciles de manejar y con las que tiene que lidiar una mujer que está embarazada, son las náuseas y los vómitos.

Son diversos los estudios realizados que demuestran que este síntoma es común en casi la totalidad de las embarazadas.

Afortunadamente, este síntoma se hace presente por lo general en las primeras etapas del embarazo; tendiendo a menguar con el transcurso del tiempo hasta casi desaparecer en la parte final de la gestación.

Pero mientras tanto, no queda otra que buscar la manera de disminuir la frecuencia de esta indeseable molestia.

 

¿Por que se producen las náuseas y vómitos durante el embarazo?

Para poder manejar apropiadamente esta dolencia, es menester que conozcamos cuáles son las causas que la producen.

Aunque estas no han sido determinadas en forma definitiva,

sí existe el consenso de que el incremento en los niveles hormonales dentro el organismo, juegan un papel importante.

De igual manera, el agudizamiento de la sensibilidad de los sentidos del gusto

y del olfato también incide de manera determinante en esta sintomatología;

así como los niveles de estrés o la sensibilidad estomacal que pudiese tener una persona.

Una vez evaluadas las condiciones que favorecen la presencia de los deseos de vomitar durante el embarazo,

es conveniente determinar de qué manera podemos lograr que estos se atenúen o inclusive; que lleguen a desaparecer:

1.- Ingiere alimentos que no estén demasiado calientes:

La temperatura elevada intensifica tanto el olor como el gusto de los alimentos,

con las consecuencias que esto trae para las embarazadas.

Por esta razón, es recomendable que la comida se encuentre tibia e inclusive,

a temperatura ambiente, al momento de ser ingerida.

2.- Crea el hábito de ingerir líquidos durante las comidas:

Esto hará que la sensación de llenado llegue con más prontitud

y así vas a ingerir una menor cantidad de alimentos.

Si el estómago no se encuentra repleto de comida,

será más difícil que se provoque en el organismo las ganas de vomitar y las náuseas.

3.- Identifica los alimentos que te producen vómitos:

Hay personas que desarrollan algún tipo de adversión o repugnancia, ante la presencia de ciertas cosas, alimentos, animales, etc.

Identificar con precisión la causa de la molestia, es lo ideal para estos casos ya que con sólo evitarla podrás dejar de manifestar el deseo de vomitar.

4.- Evita consumir alimentos de difícil digestión antes de dormir:

Al facilitarle el trabajo al estómago, evitas que el mismo rechace los alimentos ingeridos.

Una dieta baja en grasas y con alto contenido de fibra favorece los procesos digestivos, inhibiendo de esta manera la necesidad de su expulsión.

Esta medida también aplica para la medicación o las vitaminas, aunque para ello debes contar con la dirección del médico.

5.- Si el problema se torna agudo, acude a la medicina alternativa:

Muchas embarazadas han alcanzado resultados más que favorables, tomando como solución las bondades que ofrece la medicina alternativa.

Unas sesiones de aromaterapia, acupuntura o meditación suelen dar grandes resultados.

Vale decir que en todo caso, siempre es prudente contar con la aprobación del médico para realizar estas actividades.

6.- Consulta con tú medico la posibilidad de que te prescriba algún anti vomitativo:

Aunque es muy alto el número de medicamentos cuya ingesta durante el embarazo no es recomendada, existen otros que son casi inocuos.

Tu medico podrá indicarte con propiedad si existe alguno que puedas usar para controlar las ganas de vomitar o aliviar la incidencia de este síntoma.

7.- La medicina natural también es una opción:

El zumo de algunas frutas y hortalizas es utilizado frecuentemente por muchas embarazadas para lidiar con el deseo de vomitar.

Aunque sus efectos no han sido totalmente determinados, resulta para muchas personas una opción que les ha sentado de maravillas. Siempre con el consentimiento de tu médico, intenta con el té de menta o de jengibre.

Por último, no dejes de lado los consejos de tu madre o de tu abuela; ya que ambas fueron madres antes que tú.

Existe un alto porcentaje de probabilidades de que lo que a ellas les haya servido, pueda de igual manera servirte a ti y conseguir de esa manera pronto alivio a la afección.